Los humedales, celebrados cada 2 de febrero en su Día Internacional, son ecosistemas de valor incalculable que cumplen roles esenciales tanto ecológica como socialmente. Estos espacios de transición entre la tierra y el agua, rebosantes de biodiversidad, ofrecen servicios cruciales como el suministro de agua dulce, la regulación de sequías e inundaciones, y la absorción de carbono, contribuyendo significativamente a la lucha contra el cambio climático. Además, operan como purificadores naturales, eliminando contaminantes y facilitando la recarga de acuíferos. Son santuarios para una vasta diversidad de flora y fauna, y su preservación es fundamental para mantener el equilibrio ecológico y la resiliencia de los ecosistemas.
La selección de doce humedales que presentamos es particular, escogida por su gran importancia, sus características únicas o por la capacidad de estimular nuestra imaginación. Algunos de estos sitios enfrentan desafíos críticos, e incluso hay algunos cuya supervivencia está seriamente amenazada.
El Delta del Okavango en Botsuana se erige como uno de los humedales más grandes y ecológicamente significativos del mundo, un sitio Ramsar africano vital por su rica biodiversidad y su función en la hidrografía del continente. En Malí, el Delta Interior del Níger, un extenso sistema fluvial, es un humedal de relevancia global que sustenta a diversas poblaciones humanas y a una miríada de especies acuáticas y aves migratorias.
Mauritania acoge el Parc National du Banc d’Arguin, un humedal costero africano de gran importancia, con sus manglares, marismas y zonas intermareales que ofrecen refugio a miles de aves. El Complejo Tumba-Nigri-Mai Ndombe en la República Democrática del Congo figura como uno de los mayores humedales continentales, crucial para la conservación de especies y la estabilidad climática regional. En Tanzania, el sistema de humedales costeros Rufiliji-Mafa-Kilwa destaca por su biodiversidad y su papel como hábitat de valiosas especies acuáticas y marinas.
España cuenta con el Parque Nacional de Doñana, reconocido mundialmente por su biodiversidad, siendo un sitio Ramsar y Reserva de la Biosfera, considerado el humedal más emblemático de Europa. En América, el Parque Nacional de los Everglades en Estados Unidos es Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera Internacional, reconocido como "Tierra Pantanosa de Importancia Internacional" por la Convención Ramsar. El Lago Titicaca, compartido por Perú y Bolivia y situado a más de 4.000 metros de altitud, es una de las reservas de agua dulce más importantes y un humedal esencial para las comunidades andinas. Por su parte, el Lago Malaui, entre Malaui, Mozambique y Tanzania, es un humedal africano de gran valor ecológico que sustenta a millones de personas. El Complejo de Humedales de Matusagaratí en Panamá, el más grande de Centroamérica con 64.750 hectáreas, integra manglares, pantanos y ríos, siendo un sitio Ramsar por su relevancia ecológica. Filipinas alberga la Laguna Bay, una de las reservas de agua dulce más importantes del planeta y parte de proyectos de restauración de humedales. Finalmente, la Reserva de Sian Ka’an en México es un sitio Ramsar de importancia internacional, valorado por su ecología y su capacidad de almacenamiento de carbono.
La conservación de estos entornos acuáticos es fundamental para la salud del planeta. Estos humedales son mucho más que simples cuerpos de agua; son el corazón de la biodiversidad, esenciales para la regulación climática y el bienestar de las comunidades. Su singularidad y la urgencia de su protección nos invitan a reflexionar sobre nuestro impacto y a actuar para salvaguardarlos para las generaciones futuras.